El cielo nos espera
                                                                                                                                                                                                                                                                             El cielo nos espera

Ciertos momentos planetarios nos invitan a reconectarnos con el Cosmos, renovar nuestro Prana y la esencia de nuestro Ser supremo. Durante los últimos 13 años la nueva energía que ha estado llegando a la Tierra nos ha ido preparando para volver a sentir la presencia invisible del espíritu y la existencia del Amor como fuente inagotable de la vida, inmerso en todo y en cada uno de nosotros. Como parte de esta exploración volví a viajar a Cusco hace tres meses con la intención de escribir una crónica sobre turismo místico en el Valle Sagrado, conocer y conectarme con otras personas que estén sintiendo esta misma vibración de amor y paz hacia la vida, y junto a ellos celebrar desde el centro de la Tierra la llegada del Equinoccio de Primavera.

I

Me gusta perderme en el tiempo. Me gusta sentirme en libertad. Por eso elijo viajar por tierra siempre que puedo. Son veinte horas en las que vuelvo a sentirme un viajero que fluye por la vida sin demasiados apegos. Es una sensación de homeless pero a salvo. Cada día me siento a meditar para salir de esa frecuencia 12:60 que es dominada por la prisa y el dinero. Regidos por un calendario desarmonizado, irreal, solemos vivir en ciudades, apurados y demasiado enfocados en lo material.  En cambio, la frecuencia 13:20 está regida por los 13 giros que da la luna alrededor de la tierra en un año, que nos recuerda la conexión con esa nave cósmica que es nuestro cuerpo, de 13 articulaciones y 20 dedos entre manos y pies. Es la frecuencia del amor incondicional y la paz infinita. Es una forma de prepararnos para el cambio hacia la cuarta dimensión, momento prometido de la era dorada en la que hemos entrado el último 21 de diciembre, según los antiguos códices mayas.

Frecuencia 13:20
Frecuencia 13:20

II

Hay demasiado conocimiento y sabiduría por recordar. Y como es tiempo de unión y de grandes cambios me dejé guiar por mi intuición en este nuevo viaje. Quería volver a vivir una celebración auténtica desde el Valle Sagrado. La primera vez fue con unos amigos y profesores de Yoga de la Gran Fraternidad Universal, con quienes acampamos en las impresionantes alturas de Huchay Qosqo, una de las montañas más asombrosas de Calca. Esa noche me acosté contemplando la oscuridad del cielo y las estrellas. A la mañana siguiente despertamos muy temprano para poder apreciar la salida del sol y respirar conscientes mientras recibíamos cada miligramo de su luz. Fue un solsticio maravilloso.

Nuevo Amanecer
Foto: Nuna Ayni
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