Mucho se habla en esta época del Aquí y Ahora y se considera que estar aquí y ahora es tomar una decisión repentina, sin reflexionar, medir consecuencias ni temer represalias, sin escuchar una voz interior que le dé sentido a aquello que se decide. No se trata de hacer lo que nos dé la gana.

El Aquí y Ahora existen en función de nosotros. Si no estoy Aquí no es Ahora para mí, aunque pudiera serlo para los demás.

Es Ahora cuando estamos Aquí estamos conscientes de estar Aquí solamente Ahora…aunque parezca un trabalenguas. No es una frase alegre: es un problema de consciencia; de la conciencia del despertar, no de la que juzga.

Estar conscientes es saber quiénes somos, dónde vamos, por qué estamos aquí y qué esfuerzo estamos haciendo ahora para estar conscientes de saber quiénes somos, adónde vamos, por qué estamos aquí…etc. ¡Es un concepto circular, no lineal!!!

El aquí y el ahora constituyen el presente: ese minuto del encuentro, minuto en que la energía cósmica se torna evidente, porque le entregamos nuestra confianza y la hacemos nuestra. Es el encuentro entre la fuerza consciente que se ofrece y la total entrega que la acoge.

Por eso el presente no es la edad juvenil que tenemos, ni el terrible problema que nos sacude. No es el momento que hay para gozar porque quizás no se repita, ni es el momento trágico que deseamos que no se repita. Estar en el presente es recoger las llaves de la felicidad interior, que hemos entregado a personas y sucesos a lo largo del tiempo. Es la oportunidad de aprender sobre uno mismo y así cambiar la percepción de nosotros y de los demás. Es descubrir la paz como meta.

En palabras de todos los filósofos de ayer y de siempre, es estar despierto. Entonces: Aquí, no es un lugar; Ahora, no es un momento. Ambos son estados de conciencia. Cuando los dos se interpenetran estamos presentes en la eternidad. Es un cambio de calidad de nuestra conciencia interior.

No es fácil vivir en el presente. Para intentarlo se requiere la más completa insatisfacción de sí mismo y el reconocimiento de la vasta escala de posibilidades interiores. Sólo así no estamos ni muertos ni dormidos. Sólo así somos conscientes de estar vivos.

¡Y sólo en el presente! Aquí y ahora.

 

* Este artículo fue escrito por mi querida tía y amiga Carola Cisneros, una singular mujer de pelo blanco que conocí dos años antes de que el espíritu de mi padre cambie de frecuencia para siempre. Su presencia y su trabajo han sido desde entonces muy importantes en mi vida. Este texto pertenece a su libro “Si perdiéramos el juicio”, publicado en México en la década de los 90´s. Espero lo hayan disfrutado y puedan compartirlo con más amigos.

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