El tiempo vuela. La vida de todos se acelera. Dormimos cada vez menos. Algunos soñamos despiertos. Otros, olvidan sus sueños al creer que despiertan. La mayoría de nosotros pasamos más tiempo en el trabajo que en ninguna otra parte. Fuera de casa. Lejos de nuestro verdadero reino. Pero poco nos preocupamos por llevar una buena alimentación. Una dieta sana sin carne animal. Sólo cuando la salud nos golpea nos damos cuenta de que el cuerpo nos pide a gritos que le prestemos más atención.

Los jóvenes transitan una de las etapas más hermosas de la vida, llena de chispa y entusiasmo. Luego, al crecer un poco más, se encuentran con un mundo bombardeado por el estrés. Fuman preocupados; comen mal; se amanecen en vano. Su vida gira alrededor de comida chatarra, cigarros baratos y estimulantes para no dormir. Así me la pasaba antes cuando estudiaba en la universidad. A punta de café y cigarrillos. Así le pasa ahora a Camila, que se desvela en noches azules para armar complicadas maquetas de arquitectura. Su ritmo de vida no le da tiempo para desayunar o comer con calma, se amanece seguido y lo que encuentra en la refrigeradora lo calienta por la noche en el microondas.

“Tomo café durante todo el día porque me mantiene despierta. Si no tomo me pongo de mal humor”. Debido a ese desorden alimenticio a cualquiera le viene gastritis: enfermedad que transita en el estómago de la gente que lleva prisa. Según varios especialistas, para curarse de eso es necesario dejar el café e ir en busca de un buen nutricionista que te recete una dieta especial, pues cuando te da gastritis todo lo que comes te cae mal. Así funciona. Antes Camila no dependía tanto del café, su energía adolescente era suficiente para soñar despierta; a salvo de las garras del tiempo, dedicada a la pintura y a la libertad. Ahora cuando llega a casa sólo quiere descansar. Cerrar los ojos y soñar que respira.

Cami
Foto: Ruth Aguero

Algo parecido vivía Ares cuando estudiaba publicidad y trabajaba a la vez. Sentía que el tiempo le robaba la vida. Hasta que un día llevó un taller de danza que le reveló la magia del movimiento. Ahora su vida es la danza y su cuerpo un instrumento sagrado. “Mi desayuno ideal es un jugo de papaya y emoliente. No como nada más hasta después de entrenar. Luego me como una fruta. Siempre como al menos un plato de ensalada. Habas y pasas para recuperar energía al momento”. La medicina Ayurveda explica cómo al seguir una dieta vegetariana, lo más natural posible, uno se vuelve más sensible. Ese fue el siguiente paso para ella, escuchó a su cuerpo y dejó la carne.

“Cuando empecé a leer sobre Ayurveda y la alimentación todo estuvo más claro. De hecho, al toque sentí mucha más energía y una mejor digestión. Incluso mi ánimo cambió”. Para mejorar nuestra alimentación esta fantástica medicina natural recomienda hacernos un test especial para saber qué tipo de constitución tiene cada persona. Podemos ser vata, pitta o kapha. O sea, podemos tener características más ligadas al aire, al agua, a la tierra o al fuego. Una vez que estudiamos un poco sobre ayurveda, nos damos cuenta cómo esa constitución está ligada a nuestra personalidad, nuestros hábitos, pensamientos y a la forma de nuestros cuerpos. Todo está conectado. Así, investigando, Ares comenzó a tomar conciencia de diversos aspectos de su vida y finalmente recobró su conexión con la tierra.

Foto: Alexis Huaccho

El que si no dejaría la carne por nada es Hernán. Para él, comer es una de las mejores cosas que existe. Desde niño su pasión por la comida se hizo evidente, tanto que tuvo que seguir fastidiosas dietas, y lo vi renegando a la hora del lonche más de una vez. “He pasado casi toda mi vida adulta cuidándome el peso”. Claro que los descuidos en su alimentación nunca faltaron. Pero igual, tarde o temprano, iba a llegar el momento en que le preste más atención a lo que comía. A partir de un proyecto de trabajo comenzó a viajar a diversos puntos del país y subió de peso. “Llegué a pesar 118 kilos y cuando estás con ese peso todo te resulta incómodo”.

Afortunadamente hace dos meses se cansó de las dietas con pastillas y fue por algo más natural: la Acupuntura. “Fui incrédulo, pensando como unas simples 5 agujas iban a cambiar todo, pero el tratamiento me calló la boca. La ansiedad se va por completo”. Actualmente hace deporte todos los días y aunque ya no jugamos fulbito como antes, me contó que todas las mañanas hace ejercicios en el gimnasio de su chamba y asegura que seguirá entrenando. La última vez que lo vi su semblante estaba más limpio. Confío en que le seguirá yendo bien, y seguramente la Acupuntura continuará sorprendiéndolo.

Foto: Ruth Aguero

Para Pachakuteq en cambio, el cuerpo es un templo sagrado que debemos honrar con alimentos vivos, nada de alimentos envasados por su alto riesgo de producir cáncer. Su pintura está inspirada en la cosmovisión andina, pues nació en el Cusco y creció alrededor de libros de arte, magia y nutrición. Digamos que en su vida la conexión con lo espiritual y los planos invisibles de Conciencia han estado muy presentes. En cuanto a su alimentación, Pacha confiesa que ser vegetariano no es fácil, pero como bien dice ayuda a equilibrar las emociones y favorece enormemente la meditación. Y para Pacha eso es lo más importante, cultivar su Ser Superior, conocerse a sí mismo y estar siempre listo para algún día trascender.

Mientras tanto continúa su vida de artista y trabaja en un conocido bar cultural del Centro de Lima, haciendo de cada noche una fiesta desde las poderosas consolas de DJ Pachakuteq. Cuando despierta tarde almuerza un buen plato de ensaladas crudas, arroz integral con menestras y verduras. Asistir a bioferias para conseguir alimentos orgánicos resulta casi vital para un vegetariano, y aunque Pacha nunca fue tan sano, ahora sí lo es, por eso procura encontrar alimentos que lo nutran de buenas energías y le permitan cultivar verdadera paz interior.

Como bien dijo el sabio Hipócrates: “Somos lo que comemos”.

Foto: Alexis Huaccho

 

*Este artículo fue escrito en marzo de 2011 y publicado en la Guía de Salud de la Editorial Etiqueta Negra en abril del mismo año.

Texto: Luis F. Cisneros

 

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2 comentarios en “Tu Cuerpo es un Templo

  1. Me gustó tiene demasiada razón, pienso que nos preocupamos y enfocamos deasiado sobre la rutina que no nos detenemos a pensar que nuestro cuerpo y mente necesitan de atención y cuidado

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