El doble adiós de Luis

A cualquier mochilero amante de la aventura se le puede ocurrir que antes de marcharse de Cuzco lo mejor sería despedirse a lo grande, y en un acto de sublime locura dirigirse hacia el famoso Action Valley para  saltar al vacío desde el corazón del valle sagrado; uno de los espacios más privilegiados del mundo para hacer Bunjee Jumping.

Si bien me quedaba algo pendiente, para dejarle puntos suspensivos a este afortunado viaje fuera del tiempo, era exactamente esto: Quitarme el miedo a morir una mañana.

Así lo hizo también César Herrera, mi mejor amigo de la escuela, que en octubre del 2009 estuvo de vacaciones por Cuzco y me regaló el mejor de los abrazos en la plazoleta de San Blas, la noche que cumplía veintiocho por primera vez. Antes de volver a Lima, César también se armó de valor y sin pensarla mucho se lanzó del Bunjee y se pasó de vueltas en pleno jumping. Fue una presa total de la gravedad, un objeto volador, cómplice del aire y de lo irrepetible.

Afortunadamente en el Perú tenemos el Action Valley de Cuzco, un espacio ideal para practicar deportes de aventura, arriesgados y colosales como éste. Al comienzo de la carretera camino a Urubamba nos encontramos con esta agencia, la cual opera desde hace nueve años en un bellísimo espacio al aire libre, en los brazos de la naturaleza.  Hasta aquí llegan viajeros de todo el planeta con el único fin de divertirtse al máximo y experimentar lo inesperado. Algunos, amantes de los juegos de guerra y estrategia, se dedican a jugar Paintball y recrear sus vidas con bolas de pintura y balas de colores. Otros, monos por naturaleza, escogen trepar el muro celeste de la palestra y probar sus diferentes niveles de dificultad. Y por supuesto, los más avezados vienen decididos a enfrentarse al vértigo desde el Bunjee jumping; o a salir disparados al cielo a una velocidad imparable desde el Slingshot, el juego que nos hace sentir súper hombres.

César se tiró también el mismo día que iba a volver a Lima, y cuando lo fui a buscar a su hospedaje me confesó que nunca había sentido tanto miedo en su vida, que la experiencia del vacío es indescriptible pero que vencer el vértigo resulta un ejercicio realmente fascinante, un verdadero logro imposible de olvidar. 

Mientras contaba los detalles de su primer contacto con la muerte en medio del cielo, me contagiaba las ganas de algún día hacer lo mismo. De hecho, después de escuchar su narración supe que acabaría saltando algún día, pero recién una vez que lo hice comprendí que saltar desde cien metros de altura no es un juego cualquiera, es una oportunidad simbólica de aventarse a la nada para estrellarse estrepitosamente con la sombra de uno mismo. Un arriesgado acto de adrenalina para enfrentarse cara a cara con el miedo.

La mañana que me entregué al vacío

el final de los miedos
el final de los miedos
Estando de viaje comprendí que el tiempo no existe y que lo más sincero que podemos hacer es seguir nuestras corazonadas y dejar que la voz de adentro se manifieste. La numerología anuncia a los veintisiete el primer contacto con el alma, y vaya que hicimos contacto, por eso me siento muy agradecido con Dios y con la Madre Tierra, nuestra Pachamama querida, por este último año que me bañó con las lluvias de la sierra y me vistió de colores arcoiris. De alguna manera descubrí que esta vida está llena de pruebas y que la vida de verdad, como dice Kundera, está en otra parte. Camino a la luz la felicidad se va convirtiendo en algo más simple de encontrar.

Mi Maestro Espiritual dice que la meditación es para los valientes, para aquellos que se atreven a saltar a lo desconocido con la intención de trascender y despertar al alma. En otras dimensiones es también un salto al vacío. Cuando leí esto me motivé todavía más para enfrentarme al vértigo y vencer los miedos, para borrar mi historia personal y reinventarme desde los andes. Así, inyectado en amor por los rayos del sol, todo fluyó y me enrumbé hacia el Action Valley decidido a lanzarme.

Una vez allá conocí a Melissa, la chica dulce que me reservó el vuelo de las once. Y a las 11:11am me encontraba subiendo en el ascensor los 122 metros de altura, totalmente envuelto con arneses alrededor del cuerpo y sujetados a los tobillos, enganchados a una cuerda súper elástica capaz de soportar toneladas de peso y mucho más. Descalzo, sin polo y con el pelo suelto me iba preparando para ya nunca más volver a ser el mismo.

En el ascensor van revisando los últimos toques de seguridad y mientras la altura iba en aumento Felix Zúñiga, instructor de operaciones del Action, me iba contando sobre el origen del Bunjee para despejarme del miedo. Según la historia fue una mujer en Nueva Zelanda la primera valiente en lanzarse al vacío. Debido a eso se creó una promoción para todas las chicas de la Tierra que deseen venir a Cuzco y hacer Bunjee Jumping. Ellas pueden lanzarse gratis si lo hacen desnudas o si saltan en topples. Una oferta irresistible en especial para las europeas, y para todas las hippies del mundo. Según Felix, muchísimas chicas se han lanzado así y seguirán haciéndolo, aprovechando la oferta y coloreando el cielo con sus globos.

Gracias al encanto del valle y a lo extraordinaria que resulta esta experiencia, el Action Valley se está volviendo un lugar muy bien conocido en muchos países, y hasta hay gente que exclusivamente viene al Perú para hacer Bunjee o Slingshot. Bajan del avión en Cuzco y de frente toman un carro hasta aquí, les ponen los arneses de seguridad y salen volando al vacío para beber adrenalina pura y, como caminantes del cielo, llenos de energía, se quitan el arnés y regresan al lugar de donde vinieron.

Al llegar, el ascensor se detuvo estrepitosamente y pasé saliva por última vez. Felix me dio un par de instrucciones para el momento del salto y me dejó unos segundos más para tomar aire y saltar cuando esté listo. Respiré unas tres veces mirando el horizonte y encomendándome a Dios salté al vacío de una vez por todas. Me quedé sin voz de golpe, inhabilitado para gritar, debido a la impresión de la altura y a la velocidad estentórea que mi cuerpo iba cogiendo en medio del cielo. Demasiado alucinante; demasiado feroz. Al rebotar vuelves a subir y te sientes libre en medio del espacio celestial, prácticamente vuelas, hasta que de nuevo la gravedad te atrapa y comienzas a caer como una flecha salvaje disparada hacia la tierra.

En el Bunjee caes ciento cinco metros en seis segundos aproximadamente, luego rebotas y caes de nuevo, y así dos veces continuas sin poder hacer nada al respecto. Solo queda relajarse, olvidarte de ti mismo y de todo lo que puedas para disfrutar el viaje a fondo. Por un tema de seguridad ni bien saltas al vacío el ascensor comienza a bajar, para que todo sea mucho más preciso y el rescate sea también eficaz y placentero.

Lo bueno es que todo es de última tecnología y de extrema seguridad. Y estuvo tan paja el salto que me animé también para probar el Sling shot, en el cual te enganchan a un sistema catapultesco que envía tu cuerpo al corazón del vacío y sales volando como si te escupiera la Tierra; como una chispa de fuego de un viejo volcán, molesto y luminoso.

Con mis 58 kilos y medio salí volando a 130 metros en 3 segundos y me temblaba todo allá arriba, me sentí un proyectil humano a punto de explotar. Fue mucho más fuerte y atemorizante que el salto anterior, ya que aquí cuentan hasta tres y sales proyectado como un misil fuera de este mundo. Quieras o no a las tres te lanzan y tu personalidad desaparece por arte de magia. Sales volando en diagonal a una velocidad maldita. Es fuertísimo lo que te sucede allá arriba, la buena onda es que es súper seguro, pero igual tu cuerpo no deja de ser samaqueado salvajemente por el viento. Allá arriba,en el cielo, te reencuentras con tus karmas, de alguna forma es un viaje que te limpia. Y como estaba en esa onda de purificación me provocó vivir las dos experiencias el mismo día de mi viaje a Lima, una ocasión perfecta para terminar con el miedo.

En el Bunjee tú decides cuándo saltar, y al hacerlo desechas la ilusión del vértigo y pasas a una dimensión asombrosa por naturaleza, igual en el Sling shot, pero ahí no decides nada, solo cuentan hasta tres y sales disparado para siempre.

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Precios:

Combo: Bunjee y Superman x $107

Por separado cada uno: $64

Promociones en Fiestas Patrias, Navidad, Año nuevo, cumpleaños, precio nacional.

Paintball: 100 balitas: S/60

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2 comentarios en “El doble adiós de Luis

  1. hola que tal, mi nombre es karla soy de huanuco y la verdad k me muero por ir por alla y saltar,hace mas de 3 años fui por cusco pero no me animaba haber si el otro año voy . me gustaria k me manden los precios me seria de mucha ayuda gracias

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