Agua para K’anas

 Eran las seis de la mañana cuando me desperté. Abrí los ojos y me activé velozmente porque tenía una misión que cumplir: Visitar una comunidad alto andina que por muchísimos años ha sobrevivido sin agua y sin el más mínimo apoyo del Estado.

Contar la historia de la Comunidad de K´anas y compartirla a través de este blog para conseguir más apoyo se había convertido en más que una motivación. Si bien el viaje hacia esta alejada comunidad desde el centro de Cuzco es una experiencia purificadora y placentera, llena de matices verdes y montañas que colorean el mundo, a la vez involucraba ser más que un turista pasivo, necesitaba ser muy observador y estar atento a todo lo que venga para luego sentarme a escribir lo que vivimos esa mañana en las alturas de los Andes.

En definitiva, uno de los problemas más grandes de las comunidades es que están olvidadas, refugiadas en hermosos paraje de la Tierra pero donde no llega el agua ni la luz ni ninguna institución del Gobierno que pueda aportar un poco de calor humano. Ciertamente son espacios privilegiados de la naturaleza, comunidades vírgenes que a los presidentes del Perú jamás les ha importado conocer. La ventaja de vivir tan lejos es que los niños y familias viven a salvo de la contaminación ambiental, pero sobre todo mantienen esa inocencia de corazón que aquí en la sociedad moderna, en las entrañas de la ciudad, uno ya no recuerda cuando la perdió. En Lima todos estamos tan sucios y contaminados que nadie se salva. La sociedad de la competencia y el mundo del ego nos tienen en aprietos, viviendo muchas veces una vida sin sentido. Sin embargo ellos, nobles de espíritu, pasan temporadas sumamente friolentas, desprotegidos como huérfanos del mundo, haciendo un sin fin de malabarismos con la comida y sobreviviendo sin gota de agua a lo largo de los años. Solamente Dios sabe los misterios de sus vidas.

Dar a conocer la realidad de las comunidades andinas requeriría la ayuda de un completo equipo periodístico en acción, pero esa mañana solo me acompaña un camarógrafo anónimo y mi amiga Livia Martinez, periodista de la ONG Visión Mundial (World Vision), quién me pasó la voz para acompañarla en este alucinante viaje y ayudar a difundir las necesidades de los pobladores de este parte de Cuzco, con el fin de incentivar a instituciones y organizaciones, del Estado o extranjeras, para que apoyen los proyectos comunitarios que buscan mejora la calidad de vida de las miles de familias pobres que sobreviven a puro pulmón en el corazón de K’anas. Y claro, también para compartir con el resto del Perú las milagrosas obras que esta ONG está llevando a cabo, para que el sueño del agua sea por fin una realidad para nuestros hermanos cusqueños.

Y es que la descentralización todavía sigue siendo parte de la ilusión de esa frase aprista que dice que el Perú avanza. Si bien avanza (no digo que no) es aún más importante preocuparse por los defectos que por las virtudes, pues son esas las que necesitamos corregir y mejorar. O sea, ir a lugares olvidados y marginados, como Puno y Ayacucho por ejemplo, solo por citar a dos provincias, pues son espacios importantes que por la falta de apoyo del Estado no avanzan lo suficiente. Simplemente no pueden avanzar por si solos. Por eso es vital el apoyo de los medios de comunicación, ya que la mayoría de los temas de realidad nacional que se vocean en la prensa peruana siguen muy centralizados en Lima, y mil veces sabemos que Lima no es el Perú, es tan solo la ciudad más grande, pero sucia a la vez, donde está reunida la gente más mentirosa y corrupta del país, esos que solo buscan el poder para hacerse ricos con el dinero de todos y luego escapan y años después salen reelegidos.

Además los noticieros limeños siguen siendo reacios a escarbar más allá de lo mediático y a romper los límites comerciales de la capital. La mayorìa de noticieron provincianos tampoco exploran mucho más allá de sus ciudades turísticas. Muy pocos se preocupan sinceramente por proyectos que contribuyan al desarrollo social y mejoren la calidad de vida de otros hermanos peruanos, más allá del raiting o el nombre del canal, o la agenda política de Alan Damián. Aquí no importa la vanidad, aquí realmente necesitan todo tipo de ayuda por parte del Estado, acciones eficaces del gobierno que les pueda dar agua, luz, abrigo, comida, colaboraciones de organizaciones y calor humano de todos los que podamos hacer algo.

El Agua cayó del cielo

El proyecto de Resiliencia Comunitaria que viene trabajando la ONG Visión Mundial está basado en un tipo de agricultura del espacio que plantea soluciones y pone a marchar el motor. Es así como se logró construir esta hermosa laguna artificial, que gracias a las lluvias torrenciales de la Sierra, le dio nacimiento a lo que hoy día llamamos cosecha de agua. Un perfecto reservorio de agua que además es hogar de cientos de truchas pequeñas, una especia de piscigranja gigante donde los comuneros aprenden a auto abastecerse y de donde podrán tener nuevas alternativas de alimentación. Es tan impresionante que todo esto se haya podido lograr a partir del agua de las lluvias que uno no puede dejar de pensar y dar gracias a Dios y a la Madre Tierra.

Eso justamente es lo que sienten los comuneros, los hombres y mujeres de los Andes, un profundo amor y gratitud hacia Dios, hacia el sol y hacia la Pachamama. Sus rostros emocionados reflejan el consuelo de haber sido escuchados; la alegría de un nuevo nacimiento. Ese día que los visité se inauguraron varias obras relacionadas con el desarrollo de su comunidad, como una piscina desde donde se podrá llevar agua hacia las comunidades más alejadas de Canas, pues aquí las distancias son muchísimo más grandes que el famoso aquisito nomás. Y todo esto se está trabajando subterráneamente, con tecnología avanzada y profesionales de World Vision, para el asombro y beneficio de muchos.

Donde hay agua, has vida. Y aquí, donde antes las plantas no crecían ahora nacen verdes y rebosan de salud en lo alto de la Tierra. Se han creado varios bio huertos que permitirán cosechar plantas y alimentos de todo tipo. Ahí mismo, donde antes simplemente era imposible, hoy las plantas dan frutos y los campesinos de nuevo celebran la vida, pues al poder cosechar otra vez las opciones de alimentos para sus hijos (y para todos) será mucho más rica, irá más allá de la papa o el mote. Eso les dará salud y fuerza para seguir creciendo y nutriéndose de los alimentos que nacen del vientre de la Pacha. Verdaderos alimentos de poder que los acercan y armonizan con la naturaleza, por eso a la tierra la llaman Madre. Por eso provoca tanto quedarme a vivir con ellos.

El día que los visité fue un día de fiesta. Presentaban las obras, agradecían en quechua y en castellano frente a las autoridades del lugar y los representantes de la ONG. Los niños salían temprano de la escuela para ser testigos del cambio. Las warmis – mujeres guerreras de los Andes – llevaban a sus hijos pequeños en la espalda y en sus rostros reflejaban una vida de sacrificios por amor a sus niñas.

Los músicos aparecían para derramar colores, compartiendo ritmos y melodías originarias de sus pueblos, poesía instrumental, singular como ninguna. Poco a poco los pobladores se fueron acercando desde diversas áreas y la fiesta del agua empezó a desbordarse por todos los rincones. La música y las danzas siguieron coloreando aquella tarde, celebrando para siempre el resurgimiento de K´anas.

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Más fotos aquí: http://www.flickr.com/photos/50788226@N02/sets/72157624103574943/

¿A quiénes beneficia?

Los Proyectos de Resiliencia Comunitaria y Desarrollo Sostenible beneficia y mejora la calidad de vida de 620 familias, de los 13 anexos de las comunidades de Hampatura y Chicnayhua, para mejorar la Resiliencia de las  mismas frente a la escases de agua y la presencia de heladas y sequía en la zona, ubicada en el distrito de Yanaoca, Provincia de Canas, Región Cusco.

¿Qué es Resiliencia Comunitaria?

Es un proyecto complementario dentro del Programa de Desarrollo de Área  K’ana, que busca que las niñas, niños, adolescentes y/o jóvenes, familias y comunidades se hagan más resilientes a choques, factores de estrés y desastres. Para el cumplimiento de este objetivo intencionalmente hace que la comunidad participe desde el análisis de su realidad, identificando los problemas más resaltantes en orden de prioridad y las alternativas de solución.

* Este Reportaje fue publicado en el año 2010 en una de las ediciones especiales de la Revista Georama.

TEXTO Y FOTOS: FEDERICO CISNEROS

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Un comentario en “Agua para K’anas

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