Pasión por el skate
Naturaleza rebelde. Niños, jóvenes y adolescentes han hecho de los skateparks su territorio. Un lugar diseñado para sentirse joven por siempre.
Al llegar a un skatepark, Erik juega un rato en la rampa para calentar y luego se desliza libre por el espacio, como un adolescente sin miedo a crecer. A pesar de toda esa sensación de libertad, la vida del skater no es nada fácil. El año pasado se rompió un ligamento del pie izquierdo y estuvo un mes con yeso. Su vida se columpia entre golpes, saltos y caídas. “Mayormente sólo me esguinzo y estoy con una bola en el talón un par de semanas. De ahí se me pasa y sigo montando hasta que ya no pueda más”, comenta Gilabert. Sin duda alguna, la velocidad que coge su vida cuando está sobre un skate es la mejor recompensa.
En los campeonatos que participa, los jueces evalúan su performance a lo largo de la pista. “Durante dos minutos todo el skaterpark es tuyo y haces lo que puedas”, me cuenta. En ese tipo de eventos los jóvenes ganan dinero y premios a partir de trucos y temerarias maniobras en el aire. De este modo busca participar y ganar más experiencia. Quizá lo que más necesiten los skaters de Lima es contar con un skatepark de madera, con aire acondicionado y cerrado, pues a veces llueve y se ven obligados a cortar de una sus horas de entrenamiento.
Por ahora, al igual que muchos jóvenes de su generación, Erik sueña convertirse en skater profesional, para algún día vivir y viajar por el mundo como un verdadero artista sobre ruedas.
La última:
Entre los campeonatos que ningún amante del skate debe perderse, Gilabert nos recomienda prestar atención al Street League, que cada mes se puede ver por cable vía ESPN 2. Además de los ya consolidados X-Games y el Maloof Money Cup.
* Este texto fue editado y salió publicado en la sección DXT de la Revista Claro TV – Junio 2011.



